Mes de María: Chile es el único país del mundo que lo celebra en noviembre
Con una popular oración que fue escrita por un chileno y tradiciones como ir a misa todos los días, el país celebra de manera única el Mes de María, que comienza este 8 de noviembre.

A diferencia del resto del mundo, donde el mes mariano es mayo, Chile celebra a la Virgen en noviembre.
Según explica Cristián Núñez, académico de la Facultad de Teología, “en Chile en mayo estamos en otoño, cuando el clima no es tan estable y no abundan las flores. Para incentivar esta devoción popular en homenaje a la Madre de Dios, se optó por hacerla en noviembre como un mes de preparación para la celebración del 8 de diciembre”.
Esta particularidad -señala Núñez- está profundamente arraigada en la historia nacional: “La devoción a la Virgen María en Chile tiene hondas raíces, ya desde la Independencia con la dedicación del templo votivo de Maipú a la Virgen del Carmen y otros hechos históricos que han vinculado a la Iglesia chilena con la devoción mariana”.
Una oración made in Chile
Las oraciones de inicio y fin del “Mes de María” fueron creadas, en el siglo XIX, por el sacerdote chileno Rodolfo Vergara Antúnez. Estas oraciones se caracterizan por ser extensas y por rezarse diariamente con mucha devoción.
“Es una oración contemplativa y activa a la vez, porque tiene resoluciones e invita a actuar. Nos lleva, de alguna manera, a la misión de la Iglesia: ir y encender el mundo con la caridad”, comenta Felipe Toro, académico de la Facultad de Letras. “Mi parte preferida dice: ‘que encienda por todas partes el fuego de su ardiente caridad’. Esa frase nos devuelve a la escena del Cenáculo, al Pentecostés, y nos recuerda la misión de la Iglesia de encender el mundo con el amor de Dios”, agrega.
Pero esta oración también ha tenido algunos cambios a través del tiempo, lo que -según el académico- refleja el dinamismo que tiene la vida de la Iglesia: “Antes se decía ‘pacientes y resignados’; ahora se dice ‘pacientes y esperanzados’. Este cambio da cuenta de cómo el Mes de María va acompañando la vida de la Iglesia y su énfasis en la esperanza, una virtud teologal que anima a transformar la realidad”, explica.
